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Title: COSTUMARI CATALA de J. Amades - Septembre


Tristania - June 20, 2007 02:57 PM (GMT)
Por los lugares donde se cultiva la viña, todo el esfuerzo y toda la atencion se los lleva el importante trabajo de la cosecha de la uva o de las veremas. Suelen durar un mes, que comprende de mediados de septiembre a mediados de octubre. Es probable que se hubiese hecho depender el inicio de las vendimias a la aparición de una estrella determinada al romper el alba; estrella que no es el planeta Venus i que no nos ha sido posible determinar. Se le llama de San Miguel porque la mañana de ese dia brilla más. (...)

La presencia de este también marcaba el principio de la siembra. Entre los pueblos antiguos la aparición y el curso de las estrellas habian determinado los trabajos del campo y habian servido al règimen rural. Se le llama también Estrella del Vendimiador. Segun el dicho, no se puede comenzar a hacer vino sin este anuncio del cielo que nos avisa que ha llegado la hora y que el vino salido de las uvas pisadas anes de este dia es un veneno que mata a quien lo bebe.

En este tiempo suelen abundar las lluvias de estrellas, en el Priorat i en el Alt Camp de Tarragona creen que este fenómeno es augurio de buenas vendimias.En le Empordà al coger las uvas de las cepas nuevas el primer año que daban fruto, dejaban de cortar al menos un racimo creidos de que así la cosecha siguiente fuese mas abundante. La creencia puede recordar un viejo culto a la madre tierra y una ofrenda en su honor. En Cornudella, cuando una cepa hacia pocos racimos no cogian puesto que estaban creidos que al año siguiente los haria por triplicado y tan grandes que ni los podria sostener. En Mas Roig para que diesen mayor cantidad de uvas, al plantar las cepas ponian una piedra bajo las raices como más grande era más trabajaban; no podia ser una piedraza sino que tenia que tener una medida prudencial. En la Terra Alta al plantar una cepa habian puesto una moneda dentro del agujaro abierto, porque creian que si no lo hacian así la planta moriria. La costumbre puede recordar el pago de un tributo o ofrenda al genio de la tierra parecidamente como los restos que uno encuentra en el rito de construcción de casas y edificios.

En Prat de Comte los primeros racimos que hacia una cepa joven no los cogian todos, sino que dejaban algunos para que el año siguiente hiciese una buena cntidad. En Porrera los primeros racimos los tenia que coger una mujer. En Vilaseca se los tenia que comer una mujer embarazada; en La Figuera no podia comerselos el amo, ni ningun miembro de su familia; los tenian que dar puesto que no podian hacer vino con ellos.

Los pueblos del mediterraneo oriental donde la vendimia habia conseguido tanta importancia, cantaban al vendimiar parecidamente a cualdo las mieses, con el mismo sentido a que ya nos referimos y con un deje de canto funerario, como una queja por la muerte de la divinidad de la vgetacion y al mismo tiempo como un ruego para que reviviera y volviese a hacer revivir los frutos que uno cogia entonces; en este caso, las cepas y los racimos.

Por el Camp de Tarragona, especialmente por los alrededores de Reus fue costumbre después de la faena y entre la gente joven, perseguir la vaca o el buey, papel que hacia un muchacho vestido con una piel de buey con una gran testa armada de cuernos que perseguia a los otros... Por la Terra Alta antes sobretodo, habia sido costumbre retirarse de las viñas cuando estaba bien oscuro i para verse encendian hogueras a la claridad de las cuales pisaban las ultimas uvas. La ultima carretada no se pisaba esa noche sino que la dejaban para el dia siguiente a primera hora. En especial las noches de luna aprovechaban el tiempo tanto como podian. Era costumbre de las mujeres sobretodo i los niños que intervenian en la faena volver a la poblacion cantando la cançoneta de la lluna y que la saludasen con muestras de gran alegria. Es posible que estas expansiones sean reminiscencias de viejos cultos selenitas de los cuales parecen encontrarse aun vestigios por aquel macizo montañoso.

Una nota caracteristica de las vendimias por diversos pueblos mediterraneos fue desde siempre la gran intervención de las mujeres y la licencia enrojecedora del lenguaje. Cantaban las canciones más atrevidas que nada más salian en este momento del año y por Carnavales y que en todo otro momento habrian parecido un desproposito atrevido.

Durante las vendimias era costumbre general comer carne de cabra. La antiguas masias que cultivaban la viña y que criaban cabras reservaban las cabras mejores y las más gordas para las vendimias. (...)

Dice el refràn con referència a la costumbre:

"Pel veremar, (Para el vendimiar
la cabra s'ha de matar" la cabra se ha de matar)

"Verema sense cabra, (Vendimia sin cabra
com a núvia sense arrecada." como novia sin pendiente)

Muy probablemente que la cabra debe recordar al dios Dionisos, divinidad de la vegetación en general, entre los pueblos helenicos primero, y entre los romanos despues, venerado tambien por muchos otros pueblos de la vieja cultura mediterranea y del cual todavia se encuentran abundantes vestigios en el costumbrario rural actual de la gran mayoria de los pueblos de Europa. Una de las primeras formas de animales con las que los antiguos se lo imaginaban era la de cabra y la leyenda lo representaba convertido en un cabrón para escapar de un peligro. Los vineros de las llanuras de Phlius, llegado el otoño y cuando las viñas todavia amarilleaban por las hojas de las cepas vendimiadas, festivaban la figura de Dionisos bajo la forma de cabron, la cual cubrian con hojas, doradas primero para dar la gracia de una buena cosecha para la siguiente vendimia.


Tristania - June 20, 2007 02:58 PM (GMT)
La vida en la montaña

A mediados de septiembre más o menos bajan los grandes rebaños de la montaña. El alquiler de las hierbas solia ser, no por tres meses, sino por cien dias y los viejos pastores acostumbraban a pasar este peiodo en la montaña aunque procuraban no emprender el camino en viernes y calculaban la duracion de la marcha de manera que tampoco lleguasen a termino en este dia.

Los pastores del Pirineu Oriental tienen mucho miedo del viento rojo, viento caliente y segun ellos rojo de color que producia grandes enfermedades en los animales. A este viento le gustaba mucho estar con los rebaños y cuando entendia que se preparaban para bajar a la tierra llana se irritaba y se desencadenaba furiosamente sobre los animales y por poco que se descuidasen no dejaba ni uno sano.Cuando los pastores comenzaana hacer los preparativos para bajar, antes de ninguna otra tarea ataban el vent roig perque no les produjera ningún desastre: hacian girar siete veces una cuerda en circulo por encima de sus cabezas: tres de fuertes y cuatro de flojos, alternados. Hechas las siete vueltas o fodadas, hacian un nudo a la cuerda y ataban el viento. Repetian la operacion seis veces mas hasta que estaban hechos siete nudos. Alternaban la dirección y el numero de las vueltas lentas y de rapidas. Una vez hechos los siete nudos, siguiendo las debidas reglas requjeridas para el caso, creen que habian atado y encarcelado al viento y que podian bajar tranquilamente de la montaña sin temer sus desastres.

Como hemos dicho, los animales en la montaña van sin cencerro, pero mientras va de camino no puede ir sin ella. La costumbre es universal entre los pastores y se cree de origen magico derivado del sonido de los cencerros, sino del hierrro del que están hechos, considerado por el hombre primitivo todavia hoy, como ingrato e intensamente molesto a los espiritus, y por tanto se convierte en un amuleto contra los maleficios y embrujos que pueden atacar al rebaño mientras va de camino. El gran ruido del paso del rebaño deshace los encantos que pudiesen perjudicarlo, tanto por razon de la molestia del ruido, enojosa para los espiritus maleficos como por razon del efecto reactivo del hierro de que estan hechos los cencerros (esquelles).

Por este mismo efecto los pastores del Lluçanès mientras caminan van por todos lados tocando la samsònia (?), cuando parece más natural que tocasen el flabiol (flauta pequeña) el instrumento por excelencia de los pastores. Aquel instrumento al ser de hierro tiene en este caso un valor superior a la del falviol, que es de caña o de madera. Todavia hoy, entre las practicas mágicas de algunos pueblos cazadores del Africa interviene la samsonia, el sonido de la cual parece qe esquiva a los espiritus malquerientes y en consecuancia, atrae la caza, por efecto de su música, como por el hierro del que está hecha la Guimbarda (?).

Los pastores de la Terra Alta i de los macizos limitants de las provincias de Tarragona, Castelló i Zaragoza tenian la madera de avellano por muy virtuosa y la utilizaban como amuleto. Se hacian los bastones (gaiates)para mandar al bestiar pensando que este obedecia más que con bastones de otra madera: esculpian crucecitas que hacian bendecir y que tomaban tanto valor como una reliquia y hacian gracia a las personas que ellos distinguian puesto que no podian ser vendidas. Ponian hojas de avellano a la leche para guardarla de la brujeria y tambié llevaban en la bolsa mezcladas con (Romeguera) para estar salvados del demonio. Colgaban ramas entre loas arboles para alejar todo tipo de fiereillas y animales dañinos muy especialmente de la serpiente a fin de privarla que chupase la leche de las ovejas.

En estos tiempos se inician las grandes ferias de montaña celebradas al raso, en llanos extensos separados de toda población. Las transaccions principales son los animales bajados de montaña que resultan sobrantes en el rebaño y que se destinan a la carne. También se venden productos agricolas y asimismo hay objetos mercantiles diversos propios de todas las ferias. Hacia finales de este mes tienen lugar las ferias de Torregana, a una hora y media de Solsona y la del Vilar crca de l'Hostal asimismo llamado, situado en un gran plano extendido entre Sant Boi de lluçanès y el santuari de la Mare de Deu dels Munts. Estas ferias son importantisimas y se giran sumas muy grandes motivados por la venta de millares de cabezas de bestiar de todo tipo: caballos, asnos, mulas, bueyes, cerdos, ovejas y cabras. Estas ferias en el campo y al ras, pueden recordar a los conventus rusticus visigodos, en los cuales se juntaban en medio de un campo, centas del campo y de la montaña para tratar los asuntos de interes comunal, de los animales y los cultivos, y aprovechaban la ocasion para intercambiar animales y productos, así como palabras y opiniones. También pueden cosntituir una sobreviencia de los tiempos de la reconquista, en que n los momentos de tregua y de reposo de la lucha los cristianos que se habian escondido por los pirineos salian de sus escondites y se encontraban con las primeras colonias feudas de los castillos, que marcaban la frontera con los moros para mercadear y establecer contacto material y espiritual.

La juventud masculina de los lugares cubiertos por la nieve durante buena parte del invierno, en las cuales el cultivo de la tierra llega a ser imposible, en estos tiempos empieza a emigrar hacia regiosnes de clima mas beningno y más hospitalarios, donde se libraban a tareas duras, ordinariamente de bosque: a hacer el carbón, y otros trabajos desagradables pcoco estimados por las gentes de tierras bajas. Estos bosquerols solian vivir separados del resto de la gente, solitarios en plena montaña, y solo se relacionaban con los estadantes de las tierras donde iban cuando no lo podian evitar. Perdidos por el bosque, conservaban practicas y costumbres interesantes y curiosas.

Los carboneros cerdans, al llegar a la montaña lo primero que hacian era levantar una barraca con troncos y ramas y asi daban por lista, desde cierta distancia tiraban piedras para asegurar que no se hundiria, las tiraban desde bien lejos. Para que le aire no se la llevara tiraba siente piedras en cada una de las cuatro caras del viento: tramuntana y migjorn, llevant i ponent. Para que no se calase fuego, daban vueltas a su entorno saltando y brincando. Con incredulidad y escepticismo, decian que cumplido este ceremonial aseguraban la barraca de la furua de la Molsosa, especie de bestia de cuatro patas toda cubierta de musgo o de un pelaje herboso, ama del bosque que hacia tanto mal como podia a los que se instalaban y a los qu cortaban arboles o se llevaban, o se aprovechaban de algo del bosque. Era temerosa de las pedradas y del fuego, por la acción de los cuales uno se podia guardar de sus maldaes. También uno se puede reconciliar con ells casandose o bien dandole niños puesto que siente un afán desesperado de ser madre y roba tantos niños como puede; de aquí que sea tan peligroso ir al bosque con niños pequeños. Dicen que han habido carboneros, leñadores y otros bosqueroles poco escrupulosos que no han sentido repugnacia en casar-se y que se han hecho ricos en cuatro dias por efecto de su protección. Del casorio han nacido niños, siempre chicos, bonitos como un sol, que se han llamado Molsosa (Musgosa) por exigencia imperiosa de la madre, la cual lo quiere así para que se sepa que ha encontrado casador y no rechacen de casar-se otros bosquerols.

Además del tipo de baile extraño que hacian entorno a la barraca con ramas encendidas, a fin de asegurarla de incendios, hacian otro más excepcional así que habian encendido la carbonera y mienbras se disponian a velarla saltaban de manera muy desordenada al sonido ronco y monotono de un cuerno marino y un timbal metálico formado por una paella de freir que se golpeaba a ritmo con la pena del hacha. Llevaban ramas en las manos que golpeaban unos a los otros al pasarse por al lado. Ultimamente el baile habia perdido la precisión coreográfica y quedaba simplemente reducido a un juego expansivo para amenizar un poco el trabajo aburrido de velar la carbonera. Los viejos decian que al bailar asustaban a la Molsosa, que no se atrevia a acercarse para desbaratar la pira humeante, aunque la vista del fuego la desesperaba y miraba de deshacerlo para qe no se llegase a encender el bosque; para eso era necesario esquivarla para empezar a quemar, que era el momento más peligroso de su acción.


Tristania - June 20, 2007 02:59 PM (GMT)
La vida en el poblado

Hacia finales de este mes, por los lugares alterosos, sobretodo hacia la tarde, comienzan los frios que invitan a pasar las horas de oscuridad cerca del hogar, y és entonces cuando empezaban las hiladas en grupos. En las grandes masias, donde la faena de hilar constituia una tarea femenina muy larga y laboriaosa, casi todas las mujares se juntaban al calor del hogar y hilaban en la claridad del fuego que cocinaba la cena y los pucheros para las bestias, y si tan grande era la sal, encendian alguna olla complementaria. En las poblaciones rurales era costumbre hacer grandes hiladas, juntandose buen numero de hilanderas, en una casa que, por su espacio y situacion, o per alguna otra circunstancia reuniese las condiciones. Las hiladas eran centro de gran intercambio, donde se hablaba y se gritaba mucho:

"La filada,
ben xerrada
i ben criticada"

Venian a constituir como un consevatorio de la tradicion y como un sistema transmisor de las especies de cultura popular. Se cantaba mucho, se explicaban muchas leyendas, tradiciones, casos de brujas; se proponian adivinanzas, se aconsejaban remedios y como que el trabajo era sedentario, monotono y no requeria ningún esfuerzo, salia a relucir el vasto tesoro de la sabiduria popular que incosncientemente, se transmitia y pasava de unos a otros. Las hiladas habian tenido una importancia exepcional en la sociedad rural de la mayoria de pueblos. En casa nuestra, parecia que habian revestido más importancia por los lugares altos que por los bajos.


Por los lugares ganaderos, el retorno de los rebaños de la montaña habia sido motivo de gozo y de fiesta, sobretodo en las casas en que tenian rebaños, para los cuales casi siemrpe representa la principal fuente de riqueza. Los dejan en manos de los pastores, los cuales mandan el rebaño hacia tierras lejanas donde esta sujeto a diversas contingecias que pueden conducir un desastre y dar lugar a transtornos economicos e incluso provocar la ruina. El retorno del ganado, con las crias y las ovejas preñadas representaba la consecucion de la cosecha esperada y la proximidad del rendimiento prctico que uno esperaba y con la venta de las cabezas destinadas a carne, el cual volviaa gordo y ufano del verano, puesto que en estos tiempos pasaban los carneceros y se deshacian de las cabezas innecesarias para la recria... Los pueblos nórdicos a los cuales las crudeza de la temperatura obliga a tener a los animales acorralados una larga temporada, habian celebrado este momento de la vida pastoral, que se viene a caer hacia la primeria del noviembre; y las fiestas de Todos los santos y de conmemoracion de difuntos, de estos paises parecen confundirse con las costumbres otoñales de los pastores.


EL OTOÑO

En el otoño empieza el años agricola con la importante tarea de la siembra, a la cual el hombre de la gleba de todos los tiempos y de todos los lugares del mundo concede el maximo valor, por tal de que depende la base capital de la subsistencia. Si tenemos en cuenta que el sustrato humano es esencialmente agrario, com tantas veces hemos dicho se comprendera la importancia relevante de este momento del año. En una de las incalculables calendaciones que se han hecho en el tiempo el añohabia empezado también por el otoño, ajustandose a la concepcion logica agricola y todavia sobrevive el recuerdo.

Según la gente vieja de Pral de Compte, per la Terra Alta, antes el año empezaba con la siembra y acababa por la vendimia y no se contaba por números. Como las personas, cada año tenia su nombre propio tomado de la circunsancia que le habia distinguido y determinado. Cada año, despues de las vendimias, se juntaba la gente más vieja y de mas consejo del pueblo y decidia el nombre que era necesario dar al año que se acababa, de acuerdo con alguna particularidad que lo distinguiese de los otros, casi siempre hecha de caraceristicas atmosféricas, de los cultivos o de los animales. La gente mas vieja, que por aquellos tiempos tenia mucha mas memoria que la de ahora, se sabia de corazon los nombres de más de un centener de años por orden cronologico y tenia buen cuidado de no repetir ningun nombre, para evitar confusiones. Los nombres de los años solian expresar ideas y no simples palabras, por ejemplo: el de la venida del frances, el de las siete lluvias, el del maiz vacio, el de los cerdos gordos, el de la riada, y por el estilo.

Según los campesinos luçaneses, en el otoño el cielo se gira, para los pescadores de Cadaquès las estrellas se mudan y por tanto el panorama celeste es del todo diferente al de los tiempos calurosos, y ahora como entonces, terrassans, muntanyencs i mariners obsevan las extrellas para sacar augurios y hacer deducciones según su conveniencia. En la otoñada, las noches se alargan sobretodo se oscurecen y se espesan, amparandose en sus sombras, salen de sus madrigueras los seres más diversos, quiméricos y fantasticos que durante las noches luminosos del buentiempo pierden poder y quedan medio escondidos y amortecidos. Por efecto de esta creencia uno tenia miedo de ir los los lugares desiertos y solitarios en horas de oscuridad. En el Ripollès creian que se paseaba la Marota o Maregassa, personaje femenino indefinido, la proximidad de la cual comunicaba malas cosas sin que ella llegase a hacer mal. Era mas enemiga de las mujeres que de los hombres, a las primeras les solia dar marassa o mal de mujer...Habia quien la tenian por una persona mientras que para otros era una animal.

Por el Lluçanès creian en el Malaire, el cual venia a ser como un demonio extraño por bien que de figura diferente del demonio propiamente dicho. De un orden parecido a los anteriores y tan imprecisa i indefinida como ellos era la Mala Cosa, que salia a pasear por las calles de nuestra ciudad así que tumbaban las doce de la noche y se esfumaba con las primeras claridades de la mañana. Era com una especie de gigante negro como la noche, alto hasta un tercer piso y acabado en cucurucho. Cuando encontraba alguien lo seguia sin decir palabra, encarcarado como si fuese todo de una pieza y mudo como un muerto. Si el desgraciado que lo encontraba entraba en algún edificio, la malacosa se paraba en la puerta esperando que saliese para volverlo a seguir y si no salia, continuaba allí estacionado.

Por la Garrotxa y por los valles de Olot la abuelas hablaban del molet o millet, especie de duende de forma indefinida del cual nada mas sabemos en claro que era menudisimo y que lo llevaba el viento , especialmente en los remolinos otoñales. Este ser tenia la propiedad de hacer grávidas a las mujeres (mayormente a las doncellas) que recibian de cara una ventada de las que lo llevaban envuelto. Infantaban un montstruo de forma indefinida, con muchas piernas, brazos y cabezas, llamado mola, que se daba prisa en huir o entrar otra vez en el cuerpo de la madre. Las moles producian desastres y desventuras a montones y eran de muy mal augurio. Para liberarse de ellas habia de destruirlas poniendolas en un horno de hacer pan, el cual habia que cerrar enseguida y encender bien fuerte. E horno en le que un quemaba una mola habia que tirarlo al suelo y no se podia volver a hacer pan, podia en cambio servir para cocer obra y otras cosas, pero no comida. Juntamente a la mola, nacia tambian un niño raquitico, sin nariz y poco vividor.

Por el Alt Empordà hablan de otro ser asimismo poco preciso i indeterminado que tambien deja grávidas a las doncellas que pica o que muerede. Este ser apócrifo i desdibujado morfologicamente era llamado maruga, raiza que viente a recordar la del molet o millet; parece que vivia en el agua dulce de las fuentes y corriente y que resultaba peligroso tragarselo al beber el agua, sobretodo por parte de las doncellas. Una corranda canta:

Ai noies que aneu a l'aigua, "Ai chicas que vais al agua
que aneu a rentar a la Muga: que vais a lavar a la Muga
mireu que us heu de guardar mirad que os habeis de guardar
d'un pessic de sa Maruga de un pellizco de la Maruga"


Otro ser fantastico es el cabraboc, medio persona medio cabra o medio cabrón, que perseguia furiosamente a todo el mundo que encontraba por el bosque: a los hombres les iba al detras como cabra y a las mujeres como cabrón. Resultaba peligroso transitar por los lugares en que vivia, aunque era tan desenfenado que si no podia tener al que veia, lo hacia perderse y caerse por el precipicio. Aintiuamente habia tantos que se hacia casi imposible transitar por el bosque. Hace muchos años que parece que se ha perdido la especie.

Por el Berguedà salia el esgarrapadones (arañamujeres) -llamado l'empaitadones del Vallès- el cual perseguia a todas las mujeres que encontraba hasta conseguirlas y desbravaba en ellas su furia y mal aire. Las personas miedosas se abstenian de ir solas por despoblado por miedo a que les diese el miedo o algun otro de los seres fantasticos referidos; procuraban hacer el ruido y incluso la música que les son ingratos y los esquivan; tanto es así que antiguamente entre el bagaje de los sastres que en el campo iban a coser por las masias y que son considerados tradicionalmente como muy miedosos, figuraba una flauta o una gralla según los lugares que sonaban para asustar el miedo cuando tenian que ir de noche. Para guardarse del miedo del bosque meneaban una especie de sonajero hecho con unas cuantas pezuñas de cerdo cogidas por una cuerda que iban atando a una anilla o sas de medra. Caminando meneaban este instrumento extraño que producia un sonido sordo y monótono. Según la voz popular las campanitas antiguas estaban hechas con una pezuña de puerco, i un huesecito. La juventud del Lluçanès sonaban unos sonajeros con forma de cerdo de arcilla con granos dentro. Es remarcable que los dos instrumentos para espantar demonios y seres maléficos se refieren al cerdo, como también figuraban un cerdito en los sonajeros de las madres griegas y romanas que hacian sonar para distraer a sus pequeños: recordaban los cerditos que sacrificaban para procurarles la salud. Quien sabe si el cerdo incluyó gracia benéfica defensora y protectora de los ataques de demonios y de los malos espíritus.




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